La hora de EDGE COMPUTING en Latinoamérica

 

El término Industria 4.0 generalmente se usa para referirse a las nuevas tecnologías de automatización industrial en entornos de manufactura, sin embargo, nos permitimos en este artículo aplicar este término al fenómeno de transformación digital que está afectando a todos los sectores productivos e industrias, desde la medicina y la banca, hasta la manufactura pasando por retail, oil & gas e incluso gobierno.

Ya no podemos seguir hablando de las Tecnologías de la Información y Comunicaciones (TIC) como un sector productivo o un segmento de negocio en si mismo.  Las TIC son un componente transversal a todos los sectores y como tal, uno de los elementos estratégicos de competitividad de la misma forma que lo es el producto o servicio que comercializan.

Esta “cuarta revolución” gira en torno al uso de inteligencia artificial e IOT que unido al análisis masivo de datos, busca crear sistemas cibernéticos capaces de analizar patrones de información y la toma de decisiones de manera autónoma e independiente. Se trata de sistemas autónomos capaces de manejarse en el tráfico, operar una rodilla, atender la solicitud de un ciudadano o dar mantenimiento a un tractor, sin intervención humana.

Cuando los sistemas de control de procesos tradicionales tales como SCADA, Modbus, PLCs, sistemas embebidos, el control numérico, etc. se unen con las Tecnologías de Información tales como SNMP, SQL, IOT y Big Data es como si el mundo físico y el mundo digital convergieran en un solo sistema que genera grandes cantidades de información muy valiosa para crear sistemas inteligentes, autónomos y mucho más eficientes. Esa Transformación Digital ha dejado de ser opcional, es imprescindible para competir en la nueva economía digital y son aquellas que mejor y más rápido se adapten las que podrán sobrevivir.

Durante los últimos 5 años, se ha hablado mucho de la migración a la nube (cloud computing) y la adopción de servicios TI administrados (managed services) como forma de subirse al tren de la transformación digital, y adoptar la “tercera plataforma”.  Sin embargo, Cloud Computing es parte del viaje y no el destino. El aprovisionamiento y asignación de recursos de TI compartidos (nuble pública) es un paso necesario para optimizar y abaratar la infraestructura tecnológica.

Pero ese es solo el comienzo, y parte de un proceso mucho más largo que pasa por la “instrumentalización” de los procesos con IOT, el análisis masivo de datos (Big Data) y el análisis de patrones de comportamiento y toma de decisiones (Inteligencia Artificial).

 

Cloud computing es parte

del viaje, no el destino.”

 

La hora de Edge Computing

En los últimos 30 años los procesadores o CPUs han aumentado su rendimiento en un factor de 1,000 veces. El ancho de banda de las redes de datos ha aumentado en un factor 3,000 veces. Sin embargo, la latencia de red solo ha mejorado en un factor de 30 veces.  Es decir, a pesar de los avances en electrónica y comunicaciones, el tiempo que un paquete de información tarda en viajar del punto A al punto B solo ha mejorado de 2-3 milisegundos a una media de 80 a 150 microsegundos, con latencias arriba de los 500 μs en el caso de distancias grandes.

Por otro lado, debido al auge de IOT, la cantidad de información que se genera en el punto final de la red y la necesidad de analizar y tomar decisiones en tiempo real sobre esa información ha generado que muchas aplicaciones sean hipersensibles a la latencia. Ejemplos de dichas aplicaciones son la telemedicina, la gestión de flotas de vehículos, los camiones auto-pilotados, el reconocimiento de voz, la realidad aumentada, y entre muchas otras aplicaciones.  Ejemplos de aplicaciones NO sensibles a la latencia son los tradicionales: email, ERPs, CRMs, e-Commerce, backups, etc.

 

Para las aplicaciones que requieren baja latencia, no es viable el uso de recursos compartidos de infraestructura centralizados en datacenters a cientos de kilómetros. Requieren infraestructura mucho más cercana, de proximidad, donde se pueda manejar unos tiempos de respuesta muy bajos (baja latencia). Esta tendencia de IOT y el análisis de los datos que generan, es precisamente lo que ha generado el auge de la computación periférica o Edge Computing.  Se trata de datacenters más pequeños, distribuidos y cercanos al punto de uso.

De la misma forma que los sistemas mainframe fueron sucedidos por la informática distribuida cliente-servidor, y eso provocó el boom de ventas de PCs y Servidores durante más de 15 años,  Edge Computing representa una fuerza opuesta a la provisión centralizada de recursos y los sistemas virtualizados (Cloud Computing).  Hay ya quien presagia que Edge Computing puede llegar a ser mucho mayor que cloud computing en el futuro no tan lejano.

Para poder atender esa demanda de “infraestructura periférica” se requieren centros de datos que reúnan las siguientes características:

  • Despliegue e instalación muy rápido
  • Infraestructura estandarizada
  • Gestión automática y autónoma
  • Máxima conectividad
  • Ultra eficiencia energética

Ya existen varios proyectos de Edge Computing en la región, y definitivamente veremos un crecimiento exponencial de este tipo de infraestructura a medida que IOT y el uso de la inteligencia artificial se convierten en una constante en muchas industrias.

 

Por: Octavio Delgado, Director Técnico Ingenium